1. El macho de la casa (3)


    Fecha: 22/05/2020, Categorías: Incesto Autor: wendy1988, Fuente: SexoSinTabues

    En mis historias del 9 y 12 de Junio pasados, les dije como empezaron mis contactos sexuales con mi cuñada Marymar de 15 y mi sobrina política Noraima de 11 años.
    
    Los siguientes días fueron de alternancia; entre la pequeña Noraima y la bella Marymar me dejaban, a veces, literalmente seco. Sin desaprovechar las oportunidades que se presentaban, a veces me vaciaba en sus boquitas dos veces en un día, en cada una por separado.
    
    Las oportunidades eran pocas, había a veces demasiada gente en casa, y no siempre era posible estar con una de ellas a solas, por lo que no podía darme el lujo de dejarlas pasar. Los 5 ó 6 minutos con que contaba, con alguna de esas pequeñas calenturientas los exprimía al máximo. Con la excusa de mandar a alguna de ellas a la tienda a comprarme refrescos, cigarros o lo que fuese, cuando subían a dejármelos las esperaba con la verga bien parada y ya medio masturbada para que con un par de mamadas, vacíales chorros de espesa leche en sus boquitas cada vez más golosas. Ya ni gestos le hacían a mis mocos. Incluso la más pequeña ya conocía el ritmo de mi venida y sin separarse de mi cosota, como ella le decía, se los pasaba por la garganta, rumbo a su estomaguito. Era de no creerse, tan chiquilla! A veces, por la mañana, cuando mi esposa tenía que llegar temprano a su trabajo por Balance mensual, regresaba de dejarla como a las 6:30 a.m. y me volvía acostar, cuando andaba de tarde o de noche en mi trabajo. A las 8:00 am, me despertaba porque sentía algo raro en mi calzón, me lo estaban quitando!
    
    Era Noraimita, la rubia que se le escapaba a su mamá y se subía a "despertarme" a mamadas. Ya mejor me los quitaba y me re-acostaba sin calzones para que no batallara si venía y se escurría entre mis sábanas con su boquita hambrienta buscando lo que tanto le gustaba: 8 pulgadas de vergota de macho de 25 años. No sé si esto lo entenderán mis detractores, pero no hay nada mejor en el mundo que empezar el día despertándote con una buena mamada de una boca tan pequeña y perfecta, sintiendo la frescura de unas manitas que apenas alcanzan a rodearte la verga y al descubrirte de las sábanas encontrar un angelito de cabellos de oro, lacios y brillantes, mirándote con sus ojos azules mientras hace esfuerzos valientes por meterse lo más que quepa de tu, por la temprana hora, súper hinchada vergota. Supongo que a esa edad, hasta ellos, los negados, amanecen empalmados, no?
    
    Bueno, qué mejor que tener un despertador como el que yo tenía. Ese angelito no se separaba de mis serruchos hasta que le daba su ración de leche para su cereal, o los martes de súper, cuando no la dejaba que me reventara para aguantarle jugando la mañana completa, tiempo que su abuela se tardaba en el mandado.
    
    Esas mañanas eran de verdad infames, no había agujerito que no le lamiera. Sus hermosas y llenitas piernas y nalguitas eran víctimas de mis dientes y de mi lengua. Su boca, a eso de las 11:00 am, resollaba de mi leche. Ya para esas horas se la había besado ...
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