1. ME TOMÉ UNAS GOTAS DE ORINA DE UNA NIÑA DE 9 AÑOS


    Fecha: 06/04/2020, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Soy un hombre sexagenario pero estoy obscenamente enamorado de una niña de nueve años pero con un culo de dieciocho.
    
    En una especie de depósito de fierros viejos, hay una señora como de 35 años que mide más o menos 1.65, su tetas son menuditas y tiene una cinturita que hace lucir las caderotas que tiene como de más un metro, y además de buenota es guapa la condenada, tiene un cabello largo y rojizo que cuando lo trae suelto parece una piel roja, en verdad se ve preciosa aunque casi siempre trae el pelo en chongo.
    
    Por naturaleza la niña heredó sus formas y es una réplica de su madre en miniatura, tan buena la hija como su puta madre.
    
    Hoy como cada fin de semana estuve viédolas por mi ventanita: "mi amorcito traía su pelo lacio medio largo igual que su madre en chongo, amarrado con una cinta color coral, tiene los ojos rasgaditos, la nariz es afilada y la boca grande trompudita, la playerita de algodón amarillo le quedaba justita y se le marcaban los botones de sus pezoncitos de las nacientes tetitas, traía una calza negra y se le veían unos muslos de pavo, pues estaba en un bote sentada acomodando unas cosas, también del bote se le derramaban gran parte de sus sabrosas nalguitas ¡mamacita linda!
    
    Hace unos meses que la empecé a observar de lleno, y se me ha hecho una obsesión, un día me asomé por la cortina de mi ventanita, precisamente en el momento que la niña iba a orinar en el corredor en una cubeta, se bajó el pantalocito oscuro con el calzoncito claro y se sentó de lado hacia donde yo la veía, fue cuando abrí la ventana y ella volteó a verme sorprendida, cruzaron nuestras miradas y desde entonces cada vez que nos vemos a los ojos, como que reviene a su memoria que la vi sentadita orinando, y a su edad hasta me parece que me ve retadoramente. Cerré la ventana y decidí salir de mi trinchera a beber sus orines, pero como había gente pensé extraer la orina en un gotero para no hacerme sospechoso o ser descubierto.
    
    así fue como salí y atravesé la calle, me hice el tonto y entre por el pasillo en un descuido de la madre y la hija, y rápidamente incliné el fondo de la cubeta con pintura seca, y extraje su orina para en mi casa beber las gotitas.
    
    Cada vez que la veo siento como dicen mariposas en el estómago, y hoy nomás de estarla viendo me estuve masturbando imaginándomela encueradita, a cuatro patas y metiéndole el pito en su culito ¡mamacita! 
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